Este topónimo alavés tiene un único testimonio, aunque es bastante antiguo, del siglo XVI y aparece en el libro de Gerardo Lopez de Gereñu Toponimia alavesa, seguido de Mortuorios o despoblados y Pueblos alaveses:
OCHANDASOLOETA, 1537, labrantío de Garayo.El topónimo es transparente y tendría tres elementos, al final el sufijo -eta, más adelante la palabra solo 'heredad' y en la base el antropónimo femenino Otxanda. Se trata de un nombre que tuvo bastante éxito y que pasó a la toponimia, como muestran los topónimos Otxandaetxea y Otxandaperra. También se usó en castellano como muestra el topónimo Peñaochanda, de Navarra.
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