Entre los topónimos de Oiartzun se encuentra
Otsandola. Además de la documentación actual, hay testimonios bastante antiguos, que se remontan a la Edad Media, a comienzos del siglo XVI, en el libro
Documentación Medieval del Archivo Municipal de Oiartzun. II. Pleito de los ferrones (1328-1514):
Osandola, doc. 30, año 1512;
Osandola, doc. 38, año 1514 y
Osandola, doc. 60, del 1514. Antiguamente era un sel, posteriormente perdió esa función y pasó a denominar el sitio donde se encontraba el sel.
La etimología de este topónimo no tiene ninguna dificultad especial, es conocido que en la Edad Media existía el antropónimo
Otsando, por otra parte, al final del topónimo se encuentra el nombre
ola "cabaña; ferrería", muy común en la toponimia vasca.
Sobre el antropónimo
Otsando trató K. Mitxelena en su libro
Apellidos vascos:
"510. — Otxanda fem. de Otxoa: Doxandabaratz (Usandevaras, Usandivaraz), Ochandategui, Oxandaberro. El suf. -(a)nda es el mismo de oillanda «polla», de oillo. Una forma masc. en -o, debida sin duda a influencia románica, en Ochando: Oggando de Villa Porchera (CSM 174, 1055), etc."
Parece que según Mitxelena la evolución seria:
Otxoa >
Otxanda >
Otxando, lo que parece dudoso. Es posible que en un tiempo la considerada forma femenina de
Otxoa fuera
Otxanda, y así fuese el uso común, pero la evolución que aquí se propone sería
Otxoa >
Otxando >
Otxanda, ya que los testimonios de
Otxando son bastante antiguos, incluso aparece en los documentos del monasterio de San Millán de la Cogolla, también en los textos de Iratxe y de Leire. Posiblemente este asunto merecería un examen más detallado, pero ateniéndonos a la cronología,
Otxando es más antiguo que
Otxanda.
Es digno de mención el hecho de que en los testimonios antiguos tenemos <s>, que seguramente serviría para reflejar lo que actualmente se escribe como <ts>, lo que muestra un problema, ya que es bien sabido que el origen del antropónimo
Otxoa es el nombre vasco del lobo,
otsoa. En casi todos los testimonios antroponímicos aparece
Otxoa, pero los topónimos como
Otsandola muestran que el antropónimo era
Otsando. Por tanto, posiblemente al principio el antropónimo fue también
Otsoa, y sus derivados pudieron conservar la africada, pero poco después se convirtió en
Otxoa, como se refleja en las grafias de la época. De hecho, merece comentarse que los topónimos como
Otsandola muestran un antropónimo
Otsando, pero en la mayoría de los testimonios de ese antropónimo aparece la variante
Otxando.
Queda pendiente para otra ocasión el examen para comprobar lo aquí propuesto, que en un comienzo el antropónimo conocido como
Otxoa era
Otsoa.