sábado, 30 de marzo de 2019

El topónimo Pikandiain

El orónimo, nombre de monte o montaña, Pikandiain se encuentra en Legazpi, como Biurrain.
A la hora de hacer el estudio etimológico, tomando la forma actual, se podría pensar en piku 'higo, higuera' + handi 'grande' + gain 'cima, cumbre', pero hay un testimonio medieval que puede hacer pensar en otro análisis, en el libro Archivo Municipal de Legazpia (1290-1495) se menciona un cerro llamado Bikendiain, en dos testimonios del mismo año de 1430. En la página 56:
"Iten, mojonamos e ponemos otro mojón en [e]l çerro que desçiende del lugar llamado Viquendiayn ayuso fasia Legaspia, entre una faya e un otro árbol qu’es llamado en vascuençe urquia, que nos las dichas partes sennalamos e trasamos por sennales del dicho lugar donde posimos el dicho mojón".
En la página 68:
"Fecha e otorgada fué esta carta cabo el dicho mojón qu’está puesto en el dicho çerro que desçiende de Viquendiayn fasia Legaspia, a veynte e ocho días del mes de otubre anno del nasçimiento de Nuestro Salvador Ihesu Christo de mill e quatroçientos e treynta annos".
Si las dos formas, Bikendiain y Pikandiain, corresponden al mismo topónimo, primero hay que explicar las diferencias que aparecen, la primera sería la oclusiva inicial, que se puede explicar por asimilación b-k > p-k, bastante común en palabras vascas, donde la oclusiva sorda de la segunda sílaba convierte la oclusiva sonora de la pirmera sílaba en sorda.
Por otra parte, está la vocal de la segunda sílaba, e > a. Hay varias explicaciones posibles, por disimilación: i-e-i > i-a-i, donde e > a para diferenciarse más de las vocales colindantes. Otra explicación consistiría en la asimilación i-a > i-e, que ocurre en varias zonas y que a veces, por hipercorreción se pasa algunas veces de i-e a i-a, trantando de corregir un cambio que realmente no había pasado.
Si la forma antigua es la correcta, Bikendiain, queda la duda de la fecha de su creación, ya que hay dos posibilidades. La primera nos llevaría a época romana, con Vincentius que pasaría a Vincentiani y de ahí a Bikendiain. Pero es conocido que Vicentius pasó al euskera comno Bikendi y así se conocen varios testimonios medievales. Si se creó en esta época, queda la duda del segundo elemento, ya que pudo ser el sufijo -ain o la palabra vasca gain 'cima, cumbre'. Los testimonios medievales hablan de un cerro, así que existe la posibilidad de un Bikendi gain > *Bikendigain > Bikendiain. Del ser el sufijo -ain, no habría ocurrido ningún cambio.
Con los datos de los que se dispone, son tres las posibilidades y no parece que se pueda desechar alguna de ellas.

El topónimo Biurrain

Biurrain aparece en el nombre de dos caseríos de Legazpi (G), Biurrainbekoa y Biurraingoikoa, "Biurrain de abajo" y "Biurrain de arriba", respectivamente.
A primera vista parece contener el sufijo -ain, bien conocido por ser bastante abundante en los nombres de pueblos de Navarra, pero también es común en la provincia limítrofe de Gipuzkoa, donde hay varias localidades con final en -ain como Andoain, Beasain, sin mencionar microtopónimos, como sería el Biurrain de Legazpi.
A un sufijo -ain suele corresponder una base antroponímica, que en este caso sería *Bi(h)ur, que tendría su origen en la palabra vasca bihur 'torcido, retorcido'. En algún momento la palabra bihur se convirtió en el sobrenombre de alguien, que pasó a la toponimia en el topónimo Biurrain.

martes, 26 de marzo de 2019

El topónimo Demosti

Demosti está situado en el municipio vizcaino de Erandio. La documentación más antigua nos lleva a la Edad Media, ya que aparece en el libro Libro de Autos Judiciales de la Alcaldía (1419-1499) y Libro de Acuerdos y Decretos Municipales (1463) de la Villa de Bilbao, que no muestra diferencia con la forma actual.
Por tanto, si ocurrió algún cambio en el topónimo, fue hace muchos siglos. En principio se parte de las formas documentas más antiguas que en este caso son iguales a las modernas. Pero ésto no implica que desde la formación del topónimo no haya ocurrido algún cambio. De hecho, Demosti es un nombre con una forma extraña para ser topónimo vasco. No es usual el comienzo con d-, que por lo común suele ser porque está la palabra done 'santo' o dona 'santa': Donibane 'San Juan, Donamaria 'Santa María'... Pero Demosti es diferente, no hay rastro de la nasal de done o dona, lo que obliga a buscar otro origen. Se puede pensar en un origen antroponímico, ya que los antropónimos son fácilmente prestables de una lengua a otra.
Hay un antropónimo latino, Modestus que podría ser el adecuado. Es bien conocido que en numerosos antropónimos latinos que han pasado al euskera tienen una -i final: Bikendi, Dulkiti, Lakendi... Según parece, fueron prestamos desde el caso genitivo latino. Posiblemente lo mismo pasó con Demosti.
Si tiene origen en el nombre Modestus, existen dos posibilidades, pudo pasar al euskera en fecha antigua, se creó el topónimo en caso genitivo, (tierra, casa) de Modesti, y así se creó el topónimo Modesti. Pudo pasar de manera diferente, se prestó el nombre que pasó al euskera como *Modesti y así continuó su uso hasta que desapareció, pero antes, en un momento indeterminado, alguien llamado *Modesti dejó su nombre en un lugar, creándose un topónimo con esa forma. En el primer caso el topónimo debió de ser creado en los primeros siglos de nuestra era, pero en el segundo caso la creación del topónimo pudo ocurrir en el primer milenio, ya que aunque el nombre no aparece en ningún texto, bien pudo sobrevivir unos cuantos siglos hasta que desapareció, quizás en plena Edad Media.
En cualquier caso hay una diferencia que debe explicarse, ya que desde el latino Modestus, o el vasco *Modesti al topónimo Demosti hay una diferencia evidente. Según parece hubo un cambio mo-de > de-mo en un momendo dado y así quedó. Se trata de un cambio nada usual cuya motivación es desconocida, ¿por qué *Modesti no y Demosti sí?
Queda por explicar la silbante. De ser un préstamo antiguo debería de haber sido adaptado al euskera como z, como ocurre con gauza 'cosa', ezpata 'espada' y tantas otras palabras. Con todo, la posición más fácil para que ocurra la neutralización de una silbante es delante de una oclusiva, como es el caso de Demosti.
Para finalizar, queda claro que el topónimo pudo haber sido creado en dos épocas diferentes, y que no hay ninguna seguridad sobre la fecha de creación. Pero, tratándose de un microtopónimo, es posible que ocurriera en la Edad Media. Pero tampoco el tamaño de un topónimo es determinante, porque hay algunos caseríos cuyo nombre bien podría tener creación en época romana, como Amatiño, por ejemplo.

El topónimo *Larritizabal

En el trabajo de Alfonso Irigoien "Las metátesis consonánticas de Larristar / Ral(l)istar, Larriti / Ralliti(z), y la voz vasca de Álava errexal 'árbol'" se menciona el antropónimo Larriti, entre los ejemplos de metátesis de varias palabras:
"Existe tambien el antropónimo Larriti (944, Albelda, doc. 10), por una parte, y Monnio Rallitiz (959, San Millán, ed. Ubieto, doc. 84), en forma de patronímico y con metátesis de consonantes, por otra".
Son muy escasos los restos de ese antropónimo, y parece ser que Irigoien los recogió todos en ese breve párrafo.
Pero hay un topónimo, del pueblo riojano de Pazuengos, recogido hace un milenio: la vacariza de la Ritizaval, en torno al año 1074, documento 19 del libro Colección Documental de Santa María la Real de Nájera. Tomo I (siglos X-XIV).
Según parece, el topónimo fue reanalizado y la primera sílaba se tomó como si fuera el artículo femenino 'la' del castellano, cortando el topónimo, la Ritizaval. Posiblemente sea éste el primer ejemplo conocido de esta forma de reanálisis.
Por tanto, si se recupera la forma original quedaría como *Larritizabal, por una parte el antropónimo citado Larriti y por otra, zabal, que comúnmente es adjetivo pero que también puede ser usado como nombre 'llanura; llano'.
Con *Larritizabal, por una parte se ha explicado su origen, dando cuenta del reanálisis sufrido y por otra parte se suma un testimonio toponímico al antropónimo Larriti.
Hay otro examen del topónimo a cargo de J-B Orpustan, que aparece en el trabajo titulado Essais d'etymologie basque, en la página 161:
"1074 vacariza de ritizaval: de même ici, car c’est encore sûrement une cacographie pour le très connu ariztizabal"
Es decir, que se trataria de una cacografía de *Ariztizabal. Pero hay varios problemas: primero, la omisión del artículo 'la', como aparece en el original y que sería, en nuestra opinión, parte del topónimo. Por otra parte, el euskera en La Rioja es el occidental y, por tanto, la forma que debería aprecer sería *Arextizabal o similar. Y por último, en aquella época en aquella zona se conservaba la aspiración, que no aparece en ese topónimo, aunque la palabra haritz 'roble' lleva aspirada, así como sus derivados.
Por tanto, parece más económico pensar que el topónimo está correctamente escrito, ya que recibe una explicación etimológica satisfactoria y lo único que habría pasado es la separación de la primera sílaba al reanalizar el topónimo como si estuviera formado con el artículo 'la'.

sábado, 23 de marzo de 2019

El topónimo Bezerendiano

Se trata de un topónimo del pueblo alavés de Abezia, como aparece en dos testimonios del libro de G. Lopez de Gereñu Toponimia alavesa:
"BECERENDIANO, 1807, pozo en Abecia-Izarra.
VECERENDIANO, 1849, pozos en Abecia".
Al realizar el análisis etimológico, es evidente la presencia del sufijo -ano y, por tanto, lo normal sería que la base del topónimo estuviera compuesta por un antropónimo. Después de hacer una búsqueda, el antropónimo Praesentius, de origen latino, parece ser el que mejor se adapta al topónimo alavés. Es evidente que desde la formación latina hasta los testimonios conocidos ha habido una evolución, fruto de la adaptación que sufrió el nombre latino al pasar a ser utilizado por vascoparlantes.
La evolución propuesta sería la siguiente: Praesentius + -ano > *Praesentiano > *Presentiano > *Peresentiano > *Berezendiano > Bezerendiano.
Los cambios propuestos serían varios: prV- > pVrV-, p- > b-, s > z y nt > nd. Son todos comunes en los préstamos latinos al euskera excepto la metátesis, r-z > z-r, que no es habitual, pero tampoco se trata de algo excepcional.
Para comprender el alcance de la adaptación, el antropónimo en castellano es Presencio, que ha mantenido bastante de su antecesor latino, a diferencia del euskera.
Resumiendo, del antropónimo latino Praesentius surgió el topónimo Bezerendiano, que muestra la evolución bajo el euskera en tierras alavesas, un topónimo creado hace cerca de dos mil años.

El topónimo Amatiño

Es un topónimo guipuzcoano, se encuentran testimonios antiguos de ese nombre en dos localidades, Arrasate/Mondragón y Bergara.
En el libro Arrasateko toponimia aparecen entre los testimonios antiguos tres variantes reseñables: Amatiao (1440), Amatio (1440) y Amatyano (1460). En el primero no se muestra la nasal de la última sílaba aunque es presumible que sí se pronunciase como vocal nasal. Amatio sería el último resultado de la evolución, con ao > o. Amatiano sería la variante más antigua, que se ha conservado hasta la actualidad en castellano. Por tanto la secuencia sería: Amatiano > Amatiâô > Amatîô > Amatiño. En los testimonios medievales no se muestra la nasalidad de la última sílaba aunque, seguramente, sí se reflejaba en la pronunciación.
Este topónimo contiene el sufijo latino -ano y, como pasa en los préstamos latinos antiguos al euskera, la nasal intervocálica se perdió y posteriormente fue recuperada porque se conservó la nasalidad en las vocales adyacentes.
Queda por explicar la parte inicial, que suele ser un antropónimo. En este topónimo el más adecuado sería Amatus, por tanto la evolución pudo ser así: Amatus + -ano > Amatiano > Amatiâô > *Amatino > Amatiño. La forma final, Amatiño muestra que la nasal, después de perderse fue recuperada y luego fue palatalizada al encontrarse tras /i/, se trata de una palatalización automática que ocurre en numerosas zonas de habla vasca.
De ser la etimología propuesta la correcta, este topónimo tendría cerca de dos milenios y sería un testimonio más de la romanización en el corazón del País Vasco.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El topónimo Txabalonia

No hay mucha documentación sobre este topónimo. La más antigua sería de mediados del siglo XIX: Chabalonia (1841). De esos años serían también Chabolanea (1844) y Chabaloene (1864). Los tres testimonios se recogen en el trabajo de investigación Donostiako toponimia, del año 1995. Al no haber más datos sobre este nombre se puede suponer que se perdió y que seguramente no llegó al siglo XX.
El topónimo presenta tres testimonios y tres variantes. Dos de ellos son muy similares, Chabalonia y Chabaloene, pero Chabolanea es diferente ya que parece que en la base está la palabra vasca txabola 'cobertizo', que también es conocida en el castellano del País Vasco.
En el trabajo mencionado se dio prioridad a la forma más antigua y muy posiblemente con razón, ya que Txabolanea es la que más se separa de los otros dos y se trataría de una forma contaminada con la palabra txabola, por medio de una etimología popular. Así el desconocido *Txabalo- sería reemplazado por el bien conocido txabola.
De las otras dos variantes, tendríamos *Txabalo como base a la que se añadió -(r)en + -a, como en Tizunenea o en Txalamanenea, de este blog.
Si lo correcto es *Txabalo, se trata de un elemento antroponímico desconocido, aunque fue conocido el sobrenombre Zabalo en la Edad Media, con el que seguramente tiene relación. El paso de Zabalo a *Txabalo se explicaría como el paso a hipocorístico, algo similar a lo ocurrido con *Txalaman, desde Alaman, aunque en este caso la africada inicial no sustituye a ningún otro fonema.
Por su parte, Zabalo tendría origen en zabal 'ancho' más -o, que ha tenido dos explicaciones, aunque la más posible es que se trate de una adaptación de el género masculino en los romances cercanos. Por tanto Zabala (de zabal + -a, el artículo vasco) sería la forma general y Zabalo, una adaptada al género masculino, aunque fue de uso infrecuente.
El topónimo Txabalonia nos da, por tanto, noticia de un hipocorístico no conocido anteriormente, *Txabalo, lo que implica un uso de Zabalo más extendido de lo que antiguamente se creía.

El topónimo Tizunenea

Tizunenea fue una casa de Lezo, según Lope de Isasti. Así aparece en su Compendio de la historia de Guipuzcoa, del año 1625. Parece ser que el nombre se perdió, ya que, aparentemente, no ha llegado a nuestros días.
Los nombres de casa, oicónimos, tienen frecuentemente un nombre de persona, posiblemente el primer dueño o poblador y Tizunenea también pertenecería a este grupo. El antropónimo sería Tizón, del que se conocen algunos ejemplos navarros de la Edad Media. Por tanto la formación sería la común: Tizon + -(r)en + -a, como en Txalamanenea, del antropónimo reconstruido *Txalaman.
El único cambio ocurrido es el de on > un, que ocurrió frecuentemente en el euskera de esa y otras zonas. Así, se recoge en la documentación antigua Undarribia para la conocida localidad de Hondarribia.

sábado, 16 de marzo de 2019

El antropónimo *Txalaman

Existen en la antroponimia vasca nombres que solo son conocidos a través de topónimos, como *Bonatxo, del que se conoce el topónimo renteriano Bonatxo.
*Txalaman sería otro ejemplo más, que también aparece en Rentería, en el nombre de casa Txalamanenea. El análisis propuesto sería *Txalaman + -(r)en + -a, con -(r)en como sufijo que indica posesión y -a, que es el artículo. Buscando en la antroponimia un correspondiente se encuenta el antropónimo Alaman, un etnónimo que antiguamente significaría 'alemán' y que también se convirtió en nombre de persona. El único cambio de Alaman a *Txalaman sería la tx- inicial, uno de los recursos para crear hipocorísticos, en vez del más común que es el uso de sufijos como en Fintxe, por ejemplo.

El topónimo Terenti

Este topónimo vizcaino se encuentra en Arcentales, en Las Encartaciones. Terenti sería una cumbre, por tanto, un orónimo.
Según parece, su origen se encontraría en la antroponimia latina, en Terentius. Posiblemente a partir de su caso en genitivo, que se fijó casi sin cambios: Terentii > Terenti.
Como complemento, existe una nota de J. C. Baroja, sobre mitología cántabra, que aparece en la p. 150 de "Sobre historia y etnografía vasca":
“En la montaña de Santander, según lo que dice el señor Manuel Llano, llaman Trenti a un ser mítico, enano, que anda, o andaba, vestido de hojas y de musgo por los montes, que duerme en invierno en las torcas y bajo los árboles en verano”.

sábado, 9 de marzo de 2019

El topónimo Teluola

En el libro Arrasateko toponimia, que recoge los topónimos de Arrasate/Mondragón, en la página 242 hay un topónimo que aparece por primera vez de 1476, Teluola, y sus últimos testimonios son un poco posteriores. Posteriormente no vuelve a documentarse, por lo que seguramente acabó perdiéndose no mucho después de aparecer en textos escritos.
Es evidente que el último elemento es ola, nombre común muy frecuente en la toponimia vasca, que pasó de ser una cabaña pastorial a ser el nombre utilizado para las ferrerías. La primera parte sería Telu, antropónimo vasco que cuyo equivalente español sería Tello. En la documental medieval recogida en el monasterio de Iratxe aparece dos veces: Telu Munioiz de Partunia y Garcia Telu.
Teluola sería otro testimonio más del Telu como elemento antroponímico.

El topónimo Donustebia

En Arluzea, del municipio alavés de Bernedo, se encuentra el topónimo Donustebia (Cuadernos de toponimia 2 Montaña alavesa, p. 39: 37.— Donustebia). Se conocen dos testimonios más antiguos que aparecen en la obra de G. Lopez de Gereñu, Toponimia alavesa: Donostebia (1721) y Donastebia (1775).
A la hora de buscar el origen de ese nombre, parece evidente un parecido con el nombre vasco de la capital de Gipuzkoa, Donostia, aunque este último tenga una sílaba menos. Es conocido que el nombre Donostia tiene origen en Dom(i)ne Sebastiane, que sufrió numerosos cambios hasta llegar a la forma actual. Para el topónimo alavés proponemos el mismo origen, con una metátesis no común que no sufrió el topónimo guipuzcoano: b-st > st-b. De hecho, la evolución de Donustebia frenó antes que la de Donostia. Por esa causa, pese a tener el mismo origen, Donustebia tiene una sílaba más.

martes, 5 de marzo de 2019

El antropónimo *Ordoñotxe

*Ordoñotxe aparece en el libro de Lope Garcia de Salazar “Bienandanzas e fortunas”, transcrito como Ordomoche. Se trataría, con esa forma, de un nombre de análisis oscuro, pero en el mismo párrafo del libro aparece el nombre del padre, Ordoño de Çamudio, lo que facilita el examen. Si el padre fue Ordoño, el hijo bien puede ser *Ordoñotxe, con el sufijo hipocorístico -txe, ya mencionado en la entrada dedicada al elemento antroponímico Fintxe.
Por tanto, la grafía <Ordomoche> debería ser corregida por <Ordonnoche>, que seguramente fue lo que el autor pretendería escribir, pero que fue mal copiado o leido.

El antropónimo Estebanungo

Se conoce solamente una aparición de ese nombre, como sobrenombre del marinero llamado Esteban de Aduna de Hondarribia (ant. c. Fuenterrabía), en el documento 14 del año 1499 del libro El triunfo de las elites urbanas guipuzcoanas: nuevos textos para el estudio del gobierno de las villas y de la Provincia (1412-1539).
Se trataría del nombre propio Esteban, más dos sufijos hipocorísticos, -on y -ko, este último al ir tras nasal pasó de velar sorda a sonora. Con todo, no existe *Estebanongo, por lo que es necesario otro paso, el cambio on > un, común al norte de los Pirineos, aunque al sur tampoco es desconocido. Así, la localidad de Hondarribia aparece en la documentación antigua alguna vez como Undarribia.
Podría proponerse un análisis diferente, con solo un sufijo añadido, -ngo. Pero entonces se habría creado *Estebanengo. Para salvar ese obstáculo se podría proponer una variante *Estebanu (adaptación de Stephanus) más el sufijo -ngo. Pero no se conoce una forma *Estebanu, con ese final en /u/. Por tanto, lo mejor es utilizar los elementos conocidos, por los que se llega sin mayor dificultad a la forma documentada.

domingo, 3 de marzo de 2019

El topónimo Bonatxo

Bonatxo es un caserío de Rentería, que es una localidad guipuzcoana. En nuestra opinión se trataría de un antropónimo no documentado, *Bonatxo (el asterisco indica que se trata de una forma reconstruida), cuya raíz seria el antropónimo femenino Bona con el sufijo hipocorístico -txo, un sufijo de amplio uso en euskera. Aunque no se conozca ningún uso como antropónimo de *Bonatxo, la estructura del nombre es transparente y los elementos que lo forman son bien conocidos, por tanto ese es posiblemente el origen del caserío Bonatxo. No hay que olvidar que muchas de las casas de los pueblos vascos contienen un antropónimo, posiblemente el del primer dueño.

El topónimo Larraul

Larraul es una localidad guipuzcoana. Hay una explicación etimológica que se encuentra en la enciclopedia Auñamendi: Larra 'prado' + une 'lugar, espacio'. Pero ese análisis tiene un problema: no hay ninguna razón para que la nasal de une pase a lateral.
Se puede pensar en larra- forma en derivación de larre 'prado', con el adjetivo ahul, que según muestra el Diccionario General Vasco podría contener un significado adecuado:
"ahul [...] (V, G, L, B, BN, S ap. A; Dv). "Lur ahulak, terres pauvres" Dv. "Terreno poco fértil" A. Lur ahul batean erein giristino azi saindua. "Dans une terre débile". Ardoy SFran 319."
Pero ahul no es nada común en toponimia, así que es posible otro análisis, que supone que hubo una forma anterior *Larraur. Es normal en euskera que cuando en una palabra hay dos vibrantes, una cambie. Así, de rr-r pasaríamos a rr-l. En este caso el segundo elemento sería aur, variante del más común aurre 'delante'. De ser correcto este análisis, el significado sería 'delante de prado'.
La documentación más antigua de Larraul se remonta a la Edad Media y desde entonces no ha cambiado. Si ocurrió el cambio aquí propuesto, debió de ser anterior.
Las dos etimologías serían posibles. En una no habría ocurrido cambio alguno, en la otra sí, una disimilación. Es posible que examinando la localización del pueblo se pueda confirmar alguno de los análisis.