Se trata de dos topónimos de análisis sencillo, el antropónimo Otxoa, el nombre mendi 'monte' y buar, variante de bular 'pecho'. Si se tratase del nombre vasco del lobo, se habría creado algo como *Otsomendi, así que parece claro que en este topónimo está el conocido antropónimo. Pero el topónimo derivado tiene un nombre, buar, bastante interesante. La explicación, en el trabajo de K. Mitxelena "Sobre la lengua vasca en Álava durante la Edad Media", en el libro Palabras y textos, pp. 172-173:
"Con todo, los topónimos no son tan estériles como podrían parecer, al menos si son tratados con algún atrevimiento, no exento de riesgos. En efecto, no solamente nos permiten establecer, aunque de manera bastante grosera, distintas áreas (cf. solo / soro, por ejemplo) en variantes de una misma forma: así buar en Iturbuar, 8615, Alegría, 1737, Iturbuarra, 8616, Musitu, en 1732, documentan indirectamente un buar «pecho», forma que se espera encontrar en zonas donde se dice berar «hierba» (cf. 12893 Ocallaberar, Maeztu, 1762), erur «nieve» o sus continuadores, en vez del general bul(h)ar, que va desde el oeste de Vizcaya hasta Roncal y Soule. Cf., aquí mismo, 5894 s. Eribabular(ra), en Eribe, 1719 y 1839".El topónimo Otxoamendiko buarra es del año 1488, es decir, 200 años anterior a los testimonios de Mitxelena. Por otra parte, según el Diccionario General Vasco, bular aparece por primera vez en la obra de Leizarraga, por tanto, este topónimo alavés sería el primer testimonio del nombre bular, casí un siglo anterior a Leizarraga.