La información sobre este topónimo de Zalla (B) y también un análisis etimológico se encuentra en la tesis de Fernando Fernández Palacios titulada
Lengua e historia del Asón al Cadagua: (épocas prerromana y romana). Esto es lo escrito sobre Liketi:
"940. Liqueti (Zalla)
IGC 61.
Michelena, Apellidos: 152 señalaba que en nombres propios medievales de la zona castellano-vasca -ti es terminación bastante frecuente (Dolquiti, Jaunti, Nequeti), teniendo en concreto Dolquiti toda la apariencia de ser de origen latino, en relación con el cognomen tardío Dulcitius (2907). El nuestro es igualmente relacionable con Licinius, cf. Leciñana, con la terminación -ti y disimilación vocálica. En Baños de Montemayor (Cáceres) se documenta Lik(inius), cf. Abascal: 173b. Ptolomeo 2, 5, 8 tiene el NL Likiniana. [...]
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2907 M. Á. Líbano Zumalacárregui, «Onomástica e historia», en Cátedra Cantabria 1995: 102b incluía Dulquito entre los nombres de pila de tradición greco-latina y cristiana que eran frecuentes en la Edad media en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya".
Hasta aquí el análisis. Resumiendo, su origen sería el nombre latino
Licinius. Pero hay un evidente obstáculo, la /t/, dental sorda de la última sílaba, lo que pide otra explicación, que puede ser también antroponímica, pero con el nombre de persona
Niketi. Éste es también de origen latino, desde
Nicetus, que en la Edad Media fue conocido por su préstamo vasco, el ya mencionado
Niketi. El único cambio necesrio sería el del fonema inicial,
n- >
l-, pero no es éste un cambio extraño en el euskera, así
lapur 'ladrón' >
napur, entre otras palabras.
Por tanto, el antropónimo medieval
Niketi pasó a topónimo en aquellos siglos. Hay otra posibilidad, que sea
Liketi descendiente directo del
Nicetus latino, lo que nos llevaría a pensar en un topónimo de cerca de dos mil años. Con todo, que
Niketi sea un antropónimo conocido en la Edad Media hace más posible que fuera en ese tiempo cuando el topónimo fue creado.