Los testimonios más antiguos de este topónimo donostiarra son del mediados del siglo XIX. Hay sido recogidos del trabajo Donostiako toponimia:
ARDITETXE: Ardit eche (1841, casa, D.U.A.-B-10-II-362-2), Arditeche (1860, D.U.A.-D-7-1-P.), Ardit-éche (1862, casa, D.U.A.-D-7-1-1), Ardit-eche (1864, Casa de labor, N.P.G. 64 orr.), Adit-eche (1880, cantera, D.U.A.-A-10-II-70-2), Arditeche (1880, canteras, D.U.A.-D-9-V-1964-11); Arditetxe (1989, D.U.T.B.). 64-13-1, m. E-3.En el primer testimonio es evidente que los hablantes eran conscientes de la formación del topónimo, por eso los testimonios como Ardit eche (1841) o Ardit-eche (1864). Los elementos serían dos, el nombre ardit, una moneda que en castellano se llama ardite, más etxe 'casa'. La razón del nombre es desconocida ya que esa clase de nombres no suele ser común en toponimia. Pero tampoco son imposibles, como muestra el topónimo Arditetxe.
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