Domiku y Domikuko borda son topónimos de Baztan, al norte de Navarra. El segundo es claramente un derivado del primero, Domiku. Aunque los testimonios no son muy antiguos, teniendo en cuenta que la homonimia con un antropónimo medieval es absoluta, la etimología es bastante sencilla.
Domiku fue un antropónimo en la Edad Media, de origen latino, como ya vió Mitxelena en su trabajo "Nombres vascos de persona", donde manifestó que el correspondiente castellano de Domiku era Domingo.
Irigoien en su colección de trabajos "De re philologica linguae uasconicae V" explicó con detalle la evolución del latín al euskera: "en Domicu nos encontramos ante una forma vasca procedente del latín Dominicu(m) por caída de -n- intervocálica y reducción de vocales del mismo timbre".
La mayoría de los portadores de Domiku eran navarros y que el topónimo baztanés también lo sea refuerza esa impresión del uso del antropónimo.
Para acabar, a diferencia del topónimo examinado en este blog Domikueta, Domiku aparece sin ningún otro elemento, sin sufijo o sin ningún otro elemento fijado al nombre. Hay en este blog algún otro ejemplo de topónimo formado por un antropónimo solamente, como el guipuzcoano Esuste.
martes, 30 de abril de 2019
El topónimo Apalasoloa
Fue Apala un antropónimo conocido en la Edad Media, aunque los testimonios llegados no son muchos, ya que no llegan a la decena, contados tanto Apala como Apalla.
Por tanto, aunque no haya ningún obstáculo desde el ámbito etimológico, son de agradecer nuevos testimonios que enriquezcan el corpus onomástico, aunque sean toponímicos.
Ese sería el caso de Apalasoloa, que como muchos otros topónimos alaveses aparece recogido en el libro de G. Lopez de Gereñu Toponimia alavesa:
En cuanto al análisis etimológico, estaría formado con el antropónimo Apala más el nombre solo 'campo sembrado' y, por último, el artículo -a.
Apalasoloa es otra muestra del uso antroponímico de Apala y también muestra que Apala fue conocido en Álava.
Por tanto, aunque no haya ningún obstáculo desde el ámbito etimológico, son de agradecer nuevos testimonios que enriquezcan el corpus onomástico, aunque sean toponímicos.
Ese sería el caso de Apalasoloa, que como muchos otros topónimos alaveses aparece recogido en el libro de G. Lopez de Gereñu Toponimia alavesa:
"APALASOLOA, 1707, labrantío en Arriaga".No es, a tenor de ese testimonio único, un topónimo que cuente con documentación muy antigua, ya que ha cumplido recientemente el tercer siglo, pero seguramente es mucho más antiguo, ya que el antropónimo Apala no llegó al final de la Edad Media.
En cuanto al análisis etimológico, estaría formado con el antropónimo Apala más el nombre solo 'campo sembrado' y, por último, el artículo -a.
Apalasoloa es otra muestra del uso antroponímico de Apala y también muestra que Apala fue conocido en Álava.
martes, 23 de abril de 2019
El topónimo Illordu
En Arbulo, localidad alavesa, se encontraba el topónimo Illordu. La única fuente sería el trabajo de Gerardo Lopez de Gereñu Toponimia alavesa, donde se recopila la ingente cantidad de topónimos alaveses que recogió a lo largo de los años:
Que sea un testimonio único hace que la seguridad sobre la forma del topónimo sea bastante menor, más teniendo en cuenta de que aparece muy tardíamente en la documentación escrita. Si hubo algún problema en la copia o reproducción del topónimo o si sufrió algún cambio a lo largo de los siglos no será posible la comprobación. Por tanto para tener mayor seguridad sobre el análisis de este y otros topónimos con un solo testimonio moderno, serían necesarios más datos, preferentemente testimonios antiguos.
A pesar de las limitaciones que impone ese testimonio, resulta posible el análisis, que recuerda a otro topónimo examinado en este blog, el guipuzcoano Illordo. Que haya una homonimia casi completa implica que su origen seguramente sea el mismo, el antropónimo vasco Illurdo, de la Edad Media. Como ocurre con el topónimo Illordo, el antropónimo habría formado el topónimo, sin ningún otro elemento. Aunque no se trata de un uso común, en toponimia no faltan esa clase de topónimos, como son varios tratados en este blog, por ejemplo Dornaku, Esuste o Kimera.
De tener ese origen habría ocurrido un cambio desde el antropónimo, Illurdo > Illordu, una metátesis vocálica, u-o > o-u. No se conoce la razón del cambio, que no es habitual, quizás por etimología popular. Illurdo no sería un nombre comprensible para los vascoparlantes de siglos posteriores ya que el nombre se perdió mucho tiempo antes, pero en cambio Illordu se puede intrepretar como 'hora de los muertos', con hil 'morir, muerto' y ordu 'hora', lo que sería un nombre extraño para un topónimo, pero fácilmente comprensible, a diferencia de Illurdo.
"ILLORDU, término de Arbulo".Aparece sin fecha lo que posiblemente indique que fue recogido oralmente, es decir, a mediados del siglo pasado.
Que sea un testimonio único hace que la seguridad sobre la forma del topónimo sea bastante menor, más teniendo en cuenta de que aparece muy tardíamente en la documentación escrita. Si hubo algún problema en la copia o reproducción del topónimo o si sufrió algún cambio a lo largo de los siglos no será posible la comprobación. Por tanto para tener mayor seguridad sobre el análisis de este y otros topónimos con un solo testimonio moderno, serían necesarios más datos, preferentemente testimonios antiguos.
A pesar de las limitaciones que impone ese testimonio, resulta posible el análisis, que recuerda a otro topónimo examinado en este blog, el guipuzcoano Illordo. Que haya una homonimia casi completa implica que su origen seguramente sea el mismo, el antropónimo vasco Illurdo, de la Edad Media. Como ocurre con el topónimo Illordo, el antropónimo habría formado el topónimo, sin ningún otro elemento. Aunque no se trata de un uso común, en toponimia no faltan esa clase de topónimos, como son varios tratados en este blog, por ejemplo Dornaku, Esuste o Kimera.
De tener ese origen habría ocurrido un cambio desde el antropónimo, Illurdo > Illordu, una metátesis vocálica, u-o > o-u. No se conoce la razón del cambio, que no es habitual, quizás por etimología popular. Illurdo no sería un nombre comprensible para los vascoparlantes de siglos posteriores ya que el nombre se perdió mucho tiempo antes, pero en cambio Illordu se puede intrepretar como 'hora de los muertos', con hil 'morir, muerto' y ordu 'hora', lo que sería un nombre extraño para un topónimo, pero fácilmente comprensible, a diferencia de Illurdo.
El topónimo Apaloberro
Apaloberro es un topónimo de Rentería, actualmente desaparecido, aunque hay datos desde el año 1495 hasta el 1786. En casi todos tiene la misma forma, pero en el primero aparece como Paluberro (1495). Es posible que la falta de vocal inicial en este testimonio se explique por el contexto, porque la palabra anterior finaliza con -a, que podría explicar la falta de la vocal inicial de Apaloberro: "el qual dicho mojon se nonbra Paluberro".
Los testimonios hablan mayoritariamente de Apaloberro y será esa la forma analizada, que se compondría de dos elementos, un antropónimo y un nombre, Apalo y berro 'zarza; seto; campo sembrado'.
Apalo es seguramente una variante de Apala, ya mencionado en el topónimo Apalasagasti. Se conocen cuatro testimonios de Apalo, dos como antropónimo y otras dos como patronímico. Siendo así, habría otro testimonio de este nombre, el topónimo Apaloberro.
Por otra parte, en la página sobre Apaloberro se menciona la posibilidad de que tenga relación con el topónimo Aparola, que en la documentación antigua aparece tres veces como Aparrola, aunque después se generalizó Aparola. Es posible que al topónimo Apaloberro le fuera añadido la palabra ola 'cabaña, ferrería' y se formase el topónimo *Apaloberrola, que posteriormente se redujo a Aparrola. El cambio posterior a Aparola es oscuro, ya que no es común que la vibrante cambie en euskera. Pero eso parece que ha ocurrido y así ha quedado fijado ese topónimo hasta hoy.
Los testimonios hablan mayoritariamente de Apaloberro y será esa la forma analizada, que se compondría de dos elementos, un antropónimo y un nombre, Apalo y berro 'zarza; seto; campo sembrado'.
Apalo es seguramente una variante de Apala, ya mencionado en el topónimo Apalasagasti. Se conocen cuatro testimonios de Apalo, dos como antropónimo y otras dos como patronímico. Siendo así, habría otro testimonio de este nombre, el topónimo Apaloberro.
Por otra parte, en la página sobre Apaloberro se menciona la posibilidad de que tenga relación con el topónimo Aparola, que en la documentación antigua aparece tres veces como Aparrola, aunque después se generalizó Aparola. Es posible que al topónimo Apaloberro le fuera añadido la palabra ola 'cabaña, ferrería' y se formase el topónimo *Apaloberrola, que posteriormente se redujo a Aparrola. El cambio posterior a Aparola es oscuro, ya que no es común que la vibrante cambie en euskera. Pero eso parece que ha ocurrido y así ha quedado fijado ese topónimo hasta hoy.
martes, 16 de abril de 2019
El topónimo Sangurti
Entre los caseríos de Erandio se conocen los llamados Sangurti, Bekosangurti y Sangurtibarri, también es conocido el bosque de nombre Sangurtimendi. Todos ellos parecen evidentes derivados del topónimo Sangurti. Aunque se carezca de documentación antigua, es posible un análisis, que podrá ser confirmado o, en mucha menor posibilidad, rechazado, de aparecer testimonios anteriores.
El topónimo Sangurti, tal como está, carece de análisis evidente, lo que hace necesario considerar la posibilidad de que haya ocurrido algún cambio. Para empezar, es posible que haya sufrido una metátesis, con intercambio de las oclusivas finales: t-g > g-t, es decir *Santurgi > Sangurti. La variante más antigua propuesta, *Santurgi, refleja más claramente los elementos que forman el topónimo, Sant- y Iurgi, nombre vasco equivalente al Jorge en español, de un más antiguo Sancti Georgi 'San Jorge'. Como contraste, se puede señalar la población vizcaina de Santurce/Santurtzi, donde la /g/ inicial cambió a silbante, tanto en euskera como en castellano.
Hay otra posibilidad desde el topónimo Santurde, que también sería una evolución de Sancti Georgi. El nombre Santurde aparece en las provincias cercanas: Santurde en Álava, Santurde en Burgos y Santurde de Rioja en La Rioja.
Es bien conocido el cambio -i > -e en castellano, lo que implica una forma reconstruida *Santurdi. La evolución propuesta sería: Sancti Georgi > *Santurdi > *Santurgi (t-d > t-g disimilación de oclusivas) > Sangurti (la metátesis anteriormente explicada).
Hay, por tanto, dos posibilidades, aunque en ambas los elementos serían los mismos. En el primer caso habrían sido "ensamblados" in situ, en el propio Erandio, en el otro, se habría prestado la formación que luego habría evolucionado de manera distinta a como lo hizo en romance.
El topónimo Sangurti, tal como está, carece de análisis evidente, lo que hace necesario considerar la posibilidad de que haya ocurrido algún cambio. Para empezar, es posible que haya sufrido una metátesis, con intercambio de las oclusivas finales: t-g > g-t, es decir *Santurgi > Sangurti. La variante más antigua propuesta, *Santurgi, refleja más claramente los elementos que forman el topónimo, Sant- y Iurgi, nombre vasco equivalente al Jorge en español, de un más antiguo Sancti Georgi 'San Jorge'. Como contraste, se puede señalar la población vizcaina de Santurce/Santurtzi, donde la /g/ inicial cambió a silbante, tanto en euskera como en castellano.
Hay otra posibilidad desde el topónimo Santurde, que también sería una evolución de Sancti Georgi. El nombre Santurde aparece en las provincias cercanas: Santurde en Álava, Santurde en Burgos y Santurde de Rioja en La Rioja.
Es bien conocido el cambio -i > -e en castellano, lo que implica una forma reconstruida *Santurdi. La evolución propuesta sería: Sancti Georgi > *Santurdi > *Santurgi (t-d > t-g disimilación de oclusivas) > Sangurti (la metátesis anteriormente explicada).
Hay, por tanto, dos posibilidades, aunque en ambas los elementos serían los mismos. En el primer caso habrían sido "ensamblados" in situ, en el propio Erandio, en el otro, se habría prestado la formación que luego habría evolucionado de manera distinta a como lo hizo en romance.
El topónimo Apalasagasti
Este topónimo de Asteasu cuenta con documentación medieval, en el libro Colección Diplomática del Archivo Municipal de Tolosa. Tomo I (1256-1407) aparece un hombre llamado Iohan Sanchez d'Apalasagasti, del año 1348. Posteriormente también aparece en el Compendio historial de Guipuzcoa de Lope de Isasti, de comienzos del siglo XVII.
El topónimo ha mostrado bastante estabilidad a lo largo de los siglos, lo que da bastante seguridad a la hora de buscar su etimología. En este caso, como seguramente en muchos de los topónimos vascos, hay dos elementos, el antropónimo Apala y el nombre sagasti 'manzanal'.
Sobre dicho antropónimo escribió Mitxelena en su libro Apellidos Vascos:
El topónimo ha mostrado bastante estabilidad a lo largo de los siglos, lo que da bastante seguridad a la hora de buscar su etimología. En este caso, como seguramente en muchos de los topónimos vascos, hay dos elementos, el antropónimo Apala y el nombre sagasti 'manzanal'.
Sobre dicho antropónimo escribió Mitxelena en su libro Apellidos Vascos:
"63. —ap(h)al «humilde, manso» «abajo». Empleado como antropónimo: domna Apalla (CSM, 242, año 1079, Rubiales), Appalla (Bec. gót. de Cardeña, CLXVIII, 1045, Albillos), cf. acaso Ozanna (ib., VI, 963), vasc. otzan «manso»; Gaxto Apala uno de los hombres de Pedro de Abendaño (1443, cantar de Aramayona). Apellidos: Apalategui, Apalena, Apalza (?), Apalloa, Apallua, Apalluaga, Aphalaitz; Héguiaphal"Sobre sagasti 'manzanal', se trata de una palabra compleja, compuesta de sagar 'manzana' + -tza (o -tze) + -di, siendo los dos últimos, sufijos que indican abundancia o conjunto, agrupamiento.
martes, 9 de abril de 2019
El topónimo Esuste
Entre los caseríos de Zarautz se encontraba Esuste, que aparece en el libro Caseríos de Guipúzcoa de Iñaki Linazasoro, que más concretamente fue recogido en el valle de Aitze de la localidad guipuzcoana.
Aunque no cuente con documentación antigua, cuenta con una correspondencia casi completa con un antiguo antropónimo, Itsuste, que sería de origen vasco. Un análisis etimológico se debe a A. Irigoien en su libro De re philologica linguae uasconicae V:
La última diferencia ocurre en la plasmación de la africada, en los testimonios de Itsuste unos pocos aparecen como Isuste, pero la mayoría muestran Ichuste. Es bien sabido que los dos fonemas son bastante cercanos y que en ocasiones ha habido una evolución ts > tx, como en etxe 'casa', antiguamente etse y que cambió en casi todos los sitios.
Queda la duda de la grafía doble de Itsuste/Itxuste, si refleja un diferencia en la pronunciación o si se trata de una simple diferencia gráfica. Tampoco hay que olvidar que uno de los modos de crear hipocorísticos en euskera se basa en la palatalización de ciertos sonidos, así gozo 'dulce' > goxo '(muy) dulce', Peru 'Pedro'> Txeru 'Pedrito'. Así, podría haber ocurrido un cambio Itsuste > Itxuste, para dar al nombre un matiz afectivo. Pero, como se ha indicado anteriormente, que los dos fonemas sean bastante cercanos impide que sea ésta la explicación segura ya que la ambigüedad en la escritura podría también explicar la diferencia.
Resumiendo, Esuste sería un reflejo toponímico del antropónimo medieval Itxuste/Itsuste.
Aunque no cuente con documentación antigua, cuenta con una correspondencia casi completa con un antiguo antropónimo, Itsuste, que sería de origen vasco. Un análisis etimológico se debe a A. Irigoien en su libro De re philologica linguae uasconicae V:
"Ychuste de Echeuetea a.1366 PoblNavarra 531, formado a partir de itsusi / itxusi ‘feo’, como primer miembro de derivado ichus-. Véase Ychusco en (+ -ko)."También es posible que la formación sea itsu 'ciego' + -ste (sufijo hipocorístico), si el antropónimo Itxusko estaba formado de itsu + -sko. Así lo creía Mitxelena, donde en su libro Apellidos vascos, examinando Itxusko mencionó también a Itxuste:
"544. — -sko suf. diminutivo. [...] en relación con vasc. itsu, itxu «ciego», Guilem Arnalt dicho Ychusco, Navarra 1354 Hay también med. Ychuste.".Hay unas pequeñas diferencias entre el topónimo y el antropónimo. La vocal inicial del nombre de lugar podría ser un arcaísmo aunque no haya testimonios antiguos del topónimo y los del antropónimo Itxuste tengan más de 700 años. Es conocido que en muchas palabras vascas antiguas ha habido un cambio e- > i-, como en ibili 'andar', ant. ebili, o en una palabra con estructura similar al antropónimo, ikusi 'ver', ant. ekusi. Esto puede hacer pensar que el actual itsusi pudo ser antiguamente *etsusi, o si la base era itsu: *etsu > itsu. Si hubiera ocurrido este cambio, el topónimo de Zarautz sería reflejo de una variante muy antigua, ya que todos los testimonios de Itsuste muestran una i- inicial.
La última diferencia ocurre en la plasmación de la africada, en los testimonios de Itsuste unos pocos aparecen como Isuste, pero la mayoría muestran Ichuste. Es bien sabido que los dos fonemas son bastante cercanos y que en ocasiones ha habido una evolución ts > tx, como en etxe 'casa', antiguamente etse y que cambió en casi todos los sitios.
Queda la duda de la grafía doble de Itsuste/Itxuste, si refleja un diferencia en la pronunciación o si se trata de una simple diferencia gráfica. Tampoco hay que olvidar que uno de los modos de crear hipocorísticos en euskera se basa en la palatalización de ciertos sonidos, así gozo 'dulce' > goxo '(muy) dulce', Peru 'Pedro'> Txeru 'Pedrito'. Así, podría haber ocurrido un cambio Itsuste > Itxuste, para dar al nombre un matiz afectivo. Pero, como se ha indicado anteriormente, que los dos fonemas sean bastante cercanos impide que sea ésta la explicación segura ya que la ambigüedad en la escritura podría también explicar la diferencia.
Resumiendo, Esuste sería un reflejo toponímico del antropónimo medieval Itxuste/Itsuste.
El topónimo Domikueta
Domikueta es un topónimo de Bera, Navarra.
Aparece tardíamente en la documentación escrita, en 1920.
El análisis etimológico parece evidente, en la base se encuentra el antropónimo Domiku, nombre vasco medieval del mismo origen que el español Domingo, que antiguamente fue también nombre de persona.
Como explica A. Irigoien en su libro De re philologica linguae uasconicae V, página 8:
Por tanto, es posible que también ese uso antroponímico ocurriera en el norte de Navarra, como con Domikueta.
Otra posibilidad sería el considerar que el sufijo -eta es el de uso antroponímico, de origen romance, utilizado para crear hipocorísticos de género femenino. En este caso, Domiku + -eta > *Domikueta, nombre de mujer que no ha sido documentado hasta la fecha y que posteriormente fue utilizado para nombrar un lugar y así se pudo crear el topónimo Domikueta.
Aparece tardíamente en la documentación escrita, en 1920.
El análisis etimológico parece evidente, en la base se encuentra el antropónimo Domiku, nombre vasco medieval del mismo origen que el español Domingo, que antiguamente fue también nombre de persona.
Como explica A. Irigoien en su libro De re philologica linguae uasconicae V, página 8:
"... en Domicu nos encontramos ante una forma vasca procedente del latín Dominicu(m) por caída de -n- intervocálica y reducción de vocales del mismo timbre, cfr. la forma plena Dominicu Moza et pastore de ovem s.13 CDPriorado Navarra 106".El topónimo contiene un sufijo, -eta, que está muy extendido con nombres comunes Aritzeta (con haritz 'roble'), Arrieta (con harri 'piedra'), Urkieta (con urki 'abedul')... Pero también se conoce su uso con nombres de persona, aunque sea un uso limitado. Por ejemplo, son bien conocido dos nombres de pueblos alaveses, que aparecen en la Reja de San Millán, del año 1025, Mariaeta y Sansoheta.
Por tanto, es posible que también ese uso antroponímico ocurriera en el norte de Navarra, como con Domikueta.
Otra posibilidad sería el considerar que el sufijo -eta es el de uso antroponímico, de origen romance, utilizado para crear hipocorísticos de género femenino. En este caso, Domiku + -eta > *Domikueta, nombre de mujer que no ha sido documentado hasta la fecha y que posteriormente fue utilizado para nombrar un lugar y así se pudo crear el topónimo Domikueta.
sábado, 6 de abril de 2019
El topónimo Illordo
El monte Illordo se encuentra entre las localidades guipuzcoanas de Soraluze y Eibar.
A la hora de hace el análisis etimológico, hay que tomar en cuenta el antropónimo vasco Illurdo, ya que posiblemente sea ése el origen de Illordo. Illurdo es conocido por unos pocos testimonios medievales.
Hay una pequeña diferencia, la vocal de la sílaba intermedia. Posiblemente ocurrió una asimilación: Illurdo > Illordo, donde u-o > o-o. Como se ha explicado anteriormente, el antropónimo se perdió hace muchos siglos y eso pudo facilitar el cambio, que con todo, es minúsculo.
Como tantos otros topónimos, de un antropónimo se creó un topónimo.
A la hora de hace el análisis etimológico, hay que tomar en cuenta el antropónimo vasco Illurdo, ya que posiblemente sea ése el origen de Illordo. Illurdo es conocido por unos pocos testimonios medievales.
Hay una pequeña diferencia, la vocal de la sílaba intermedia. Posiblemente ocurrió una asimilación: Illurdo > Illordo, donde u-o > o-o. Como se ha explicado anteriormente, el antropónimo se perdió hace muchos siglos y eso pudo facilitar el cambio, que con todo, es minúsculo.
Como tantos otros topónimos, de un antropónimo se creó un topónimo.
El topónimo Dornaku
Dornaku es un barrio de Bera, Navarra. El primer testimonio es del año 1795. Existe un análisis etimológico a cargo de Mikel Belasko, donde menciona que se trata de un topónimo de significado desconocido, aunque existe la palabra del euskera labortano dorna, que podría ser adecuada en el topónimo. Éste es el fragmento donde trata sobre Dornaku, tomado de su blog:
Por tanto, tenemos un antropónimo de hace 2000 años y un topónimo en Bera, y entre ellos hay un hueco de 1500 años. Seguramente el topónimo surgió cuando el antropónimo estaba vivo, por tanto, hace dos mil años. Ese sería el tiempo que lleva vivo el topónimo de Bera, lo que no está nada mal, teniendo en cuenta que se trata de un topónimo de ámbito local.
De ser correcto el análisis, se probaría que muchos topónimos, aunque no sean importantes, tienen una vida muy larga, que puede exceder fácilmente más de una decena de siglos.
"Significado. Desconocido.Para este topónimo se buscará una explicación diferente, basada en el antropónimo Durnacos, de origen celta. Por una parte la similitud es enorme, más teniendo en cuenta que en muchos casos en el nombre de una casa se encuentra un antropónimo. También habría que mencionar que el nombre no es extraño en la zona, ya que hace unos años se encontró en Pamplona una fíbula que contiene el nombre grabado Dur(n)acos. El hallazgo nos lleva al siglo I y muy posiblemente ese mismo nombre no duraría mucho más en su uso antroponímico.
Comentario lingüístico. Dorna en labortano es 'entablado, tarima', `torno', nombre que no resulta extraño para una casa".
Por tanto, tenemos un antropónimo de hace 2000 años y un topónimo en Bera, y entre ellos hay un hueco de 1500 años. Seguramente el topónimo surgió cuando el antropónimo estaba vivo, por tanto, hace dos mil años. Ese sería el tiempo que lleva vivo el topónimo de Bera, lo que no está nada mal, teniendo en cuenta que se trata de un topónimo de ámbito local.
De ser correcto el análisis, se probaría que muchos topónimos, aunque no sean importantes, tienen una vida muy larga, que puede exceder fácilmente más de una decena de siglos.
martes, 2 de abril de 2019
El topónimo Telutegi
En este blog se analizó recientemente el topónimo Teluola. En esta ocasión se examina el topónimo vizcaino Telutegi de Erandio.
Aunque carece de testimonios antiguos, tiene una estructura transparente y, si no han ocurrido cambios desconocidos, su examen etimológico se sencillo. Como en Teluola, la base sería un antropónimo, Telu, y la parte final -tegi 'lugar (cerrado)', elemento bien conocido que aparece en numerosos topónimos vascos. Por tanto, a los escasos testimonios de Telu hay que añadir otro más, en este casos un topónimo, el vizcaino Telutegi.
Aunque carece de testimonios antiguos, tiene una estructura transparente y, si no han ocurrido cambios desconocidos, su examen etimológico se sencillo. Como en Teluola, la base sería un antropónimo, Telu, y la parte final -tegi 'lugar (cerrado)', elemento bien conocido que aparece en numerosos topónimos vascos. Por tanto, a los escasos testimonios de Telu hay que añadir otro más, en este casos un topónimo, el vizcaino Telutegi.
El topónimo Donostia
Puede resultar extraño tratar sobre el nombre vasco de la capital de Gipuzkoa, Donostia, en español San Sebastián, pero hay quién pone en duda la equivalencia de los dos nombres de dicha ciudad, el vasco y el español, como se puede leer en el texto de Jabi Goitia: posible etimología de Donostia.
En resumen, propone que Donostia sería duna + oste + -a. En el texto menciona un nombre tratado en este blog, Donustebia, pero el objetivo principal es Donostia.
El examen de la propuesta etimológica queda para el final, ya que en el texto mencionado hay varias frases que merecen comentario. Así, escribe en la parte inicial "Vaya por delante la afirmación de que los hagiónimos son escasísimos en España y que la mayor parte de lo que parecen santos y santas, no son tales, sino la consecuencia del “rebautizado” de numerosos lugares que ya tenían nombres parecidos a los que resultaron de la aplicación del cristianismo en los últimos dieciocho siglos".
De hecho, los topónimos con nombre de santo (o santa) son muy numerosos, como también lo son las iglesias, ermitas y monasterios que han dado nombre a muchísimos topónimos, lo que resulta evidente y, por tanto, no hay ninguna necesidad de “rebautizado” masivo de topónimos. Cuando se propone algo que va contra la evidencia conocida debería de por lo menos ofrecer datos que avalen dicha posición. Hasta que no haya un cúmulo de pruebas que indique lo contrario, lo lógico será pensar que en muchos de los casos, topónimos compuestos por hagiónimos (nombres de santos) suceden frecuentemente a edificios religiosos que fueron utilizados para nombrar el lugar en que se encontraban.
Otro comentario más: "Esto quiere decir que lo más probable es que la parte final de Donostia, “ostia”, no sea un capricho ni esa evolución fantástica que quieren los académicos y que desde “San Sebastián” en doce pasos a partir de trasplantes y evoluciones regladas, llega a “Donostia” por el arte del birle birloque, como si las gentes fueran estúpidas y se pudiera cambiar un nombre de referencia a otra cosa distinta col la facilidad que ellos hacen cábalas con los sonidos."
De hecho, desde *Donne Sebastian(e) hasta Donostia no hay necesidad de doce pasos, tampoco se partiría desde San Sebastián. Por otra parte, es frecuente que los nombres largos sean acortados en el uso local, como Arespakotxaga (B) que oralmente es Aspotxa; Arrigorriaga, Arguia; en Álava Monasterioguren, Mostrun. En Navarra Otsagabia, Otsagi. Los numerosos ejemplos se encuentran tanto en los nombres de pueblos como en microtopónimos, lo que muestra que está equivocado. Más aún, al ser Donostia la forma vasca y, por tanto, no oficial, el nombre pudo ir cambiando a lo largo de los siglos, ya que era una forma casi exclusivamente oral.
Queda por analizar la etimología alternativa propuesta: duna + oste + -a. Si se busca en el Diccionario General Vasco duna es una palabra que no ha tenido prácticamente ningún uso. Se recoge un solo autor que la usa, Agustin Anabitarte, en el siglo XX. Esto muestra que la palabra no tiene ninguna tradición en lengua vasca y segumente Anabitarte la tomó del español. De hecho, cualquiera que consulte un diccionario vasco observará que el número de páginas dedicadas a palabras con d inicial son escasas y muchas de esas palabras son préstamos, como duna. El siguiente elemento sería oste, "un precursor del “post” latino", aunque la evolución mas sencilla sería: post > *poste > *boste > oste, donde los cambios que ocurren son los normales en préstamos latinos. Es un hecho bien conocido que hubo un imperio romano que se extendió por la mayor parte de Europa occidental, ocupando también el País Vasco, lo que explica que la dirección de los préstamos sea desde el latín al euskera. En el caso de oste, la forma latina comienza con un fonema, una oclusiva, que se perdió en euskera, un hecho bastante común.
Por último, el final en -a, que sería el artículo vasco. Aunque hace tiempo que se popularizó la forma Donosti, es bien sabido que se trata de un fenómeno reciente, ya que no faltan testimonios que muestran que la -a final no se trataba como el artículo vasco, como en la conocida canción "Donostiako hiru damatxo", que muestra que la vocal final se consideraba parte del nombre. También hay que añadir que la forma sin artículo debería de ser *Donoste, según el análisis de J. Goitia.
Acaba su artículo con "Otro día nos entretenemos con san Sebastián", donde se puede suponer que el conocido santo llamado San Sebastián no tendrá nada que ver, así como tampoco los numerosos topónimos derivados del nombre del conocido santo.
En cualquier ámbito de la ciencia es bienvenida la crítica, donde lo que se supone conocido es reexaminado para poder corregir y completar el conocimiento acumulado. Pero para emprender dicha tarea es necesario primero un buen conocimiento del objeto de la crítica y en la crítica a la conocida etimología de Donostia (y de San Sebastián, según parece) faltan inclusos los rudimentos de la ciencia criticada.
En resumen, propone que Donostia sería duna + oste + -a. En el texto menciona un nombre tratado en este blog, Donustebia, pero el objetivo principal es Donostia.
El examen de la propuesta etimológica queda para el final, ya que en el texto mencionado hay varias frases que merecen comentario. Así, escribe en la parte inicial "Vaya por delante la afirmación de que los hagiónimos son escasísimos en España y que la mayor parte de lo que parecen santos y santas, no son tales, sino la consecuencia del “rebautizado” de numerosos lugares que ya tenían nombres parecidos a los que resultaron de la aplicación del cristianismo en los últimos dieciocho siglos".
De hecho, los topónimos con nombre de santo (o santa) son muy numerosos, como también lo son las iglesias, ermitas y monasterios que han dado nombre a muchísimos topónimos, lo que resulta evidente y, por tanto, no hay ninguna necesidad de “rebautizado” masivo de topónimos. Cuando se propone algo que va contra la evidencia conocida debería de por lo menos ofrecer datos que avalen dicha posición. Hasta que no haya un cúmulo de pruebas que indique lo contrario, lo lógico será pensar que en muchos de los casos, topónimos compuestos por hagiónimos (nombres de santos) suceden frecuentemente a edificios religiosos que fueron utilizados para nombrar el lugar en que se encontraban.
Otro comentario más: "Esto quiere decir que lo más probable es que la parte final de Donostia, “ostia”, no sea un capricho ni esa evolución fantástica que quieren los académicos y que desde “San Sebastián” en doce pasos a partir de trasplantes y evoluciones regladas, llega a “Donostia” por el arte del birle birloque, como si las gentes fueran estúpidas y se pudiera cambiar un nombre de referencia a otra cosa distinta col la facilidad que ellos hacen cábalas con los sonidos."
De hecho, desde *Donne Sebastian(e) hasta Donostia no hay necesidad de doce pasos, tampoco se partiría desde San Sebastián. Por otra parte, es frecuente que los nombres largos sean acortados en el uso local, como Arespakotxaga (B) que oralmente es Aspotxa; Arrigorriaga, Arguia; en Álava Monasterioguren, Mostrun. En Navarra Otsagabia, Otsagi. Los numerosos ejemplos se encuentran tanto en los nombres de pueblos como en microtopónimos, lo que muestra que está equivocado. Más aún, al ser Donostia la forma vasca y, por tanto, no oficial, el nombre pudo ir cambiando a lo largo de los siglos, ya que era una forma casi exclusivamente oral.
Queda por analizar la etimología alternativa propuesta: duna + oste + -a. Si se busca en el Diccionario General Vasco duna es una palabra que no ha tenido prácticamente ningún uso. Se recoge un solo autor que la usa, Agustin Anabitarte, en el siglo XX. Esto muestra que la palabra no tiene ninguna tradición en lengua vasca y segumente Anabitarte la tomó del español. De hecho, cualquiera que consulte un diccionario vasco observará que el número de páginas dedicadas a palabras con d inicial son escasas y muchas de esas palabras son préstamos, como duna. El siguiente elemento sería oste, "un precursor del “post” latino", aunque la evolución mas sencilla sería: post > *poste > *boste > oste, donde los cambios que ocurren son los normales en préstamos latinos. Es un hecho bien conocido que hubo un imperio romano que se extendió por la mayor parte de Europa occidental, ocupando también el País Vasco, lo que explica que la dirección de los préstamos sea desde el latín al euskera. En el caso de oste, la forma latina comienza con un fonema, una oclusiva, que se perdió en euskera, un hecho bastante común.
Por último, el final en -a, que sería el artículo vasco. Aunque hace tiempo que se popularizó la forma Donosti, es bien sabido que se trata de un fenómeno reciente, ya que no faltan testimonios que muestran que la -a final no se trataba como el artículo vasco, como en la conocida canción "Donostiako hiru damatxo", que muestra que la vocal final se consideraba parte del nombre. También hay que añadir que la forma sin artículo debería de ser *Donoste, según el análisis de J. Goitia.
Acaba su artículo con "Otro día nos entretenemos con san Sebastián", donde se puede suponer que el conocido santo llamado San Sebastián no tendrá nada que ver, así como tampoco los numerosos topónimos derivados del nombre del conocido santo.
En cualquier ámbito de la ciencia es bienvenida la crítica, donde lo que se supone conocido es reexaminado para poder corregir y completar el conocimiento acumulado. Pero para emprender dicha tarea es necesario primero un buen conocimiento del objeto de la crítica y en la crítica a la conocida etimología de Donostia (y de San Sebastián, según parece) faltan inclusos los rudimentos de la ciencia criticada.
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