martes, 29 de diciembre de 2020

El topónimo Betrokolo

 Betrokolo es el nombre de una cima de Mundaka, Bizkaia.
El topónimo contendría un antiguo antropónimo desconocido, un hipocorístico. En la base estaría Betro, adaptación vasca de Petro 'Pedro', con la sonorización de la inicial, p- > b-, como también ocurrió en bake 'paz' y otras palabras. Seguidamente le fueron añadidos dos sufijos, -ko y -lo: Betro + -ko + -lo > *Betrokolo. Se trata sobre ambos sufijos en el libro de Irigoien De re philologica linguae uasconicae V, pp. 14-15, en el trabajo Formación de hipocorísticos en la onomástica medieval de área vascónica: Lopeko (Lopeco, 1366), Johanko (Johanco Salaberry, 1412-1413), Martiko (Martico d’Udaue, 1366), entre otros.
Unas páginas adelante, en la 19, menciona el sufijo -lo y da algún ejemplo: Mikelo (Miquelo Veynça, 1366), Otxalo (Garcia Ochalo, 1217) y su patronímico Otxaloiz (Martin Ochaloyz, Garçia Ochaloyz, 1319) y Zurilo (Çurilo, XIII. m.).
El primer sufijo está bastante extendido, pero el segundo tuvo un uso mucho menor. En los nombres hipocorísticos lo normal es tener un sufijo, pero no es nada raro que se le sume otro, como en el mencionado en este blog, el antropónimo Otxotetxea (https://onomastica-vasca.blogspot.com/2019/08/el-antroponimo-otxotetxea.html), que tiene dos sufijos, -(o)te y -txe. A partir de Otxoa se creó Otxote y a partir de éste, Otxotetxea. Pero el que podría ser el predecesor de Betrokolo, *Betroko, no es conocido.
Tras formarse el antropónimo, como en tantos otros casos, se creó un topónimo con ese nombre y luego el antropónimo se perdió, pero el topónimo no.

 Actualización (29-01-2022):
En la entrada no se pudo ofrecer ningún testimonio antiguo, pero hay por lo menos uno del siglo XVIII, en el libro de Juan Ramon de Iturriza Historia General de Vizcaya, en torno al año 1775, p. 224:

La anteiglesia de Mundaca (nominada en la antigüedad Munaca que denota ribazal), tiene situación en la proximidad del mar océano Cantábrico, y su puebla que consta de una calle tirada, a la falda de dos pequeños montes llamados Mondellu y Betrocolo, distante cinco leguas de la villa de Bilbao...
Este testimonio refuerza la etimología dada, ya que muestra que por lo menos los últimos 250 años el topónimo no ha cambiado el nombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario