viernes, 16 de octubre de 2020

El topónimo Lamiturri

 La toponimia puede frecuentemente ayudar a la lingüística, como cuando hay falta de textos. Así ocurre con el estudio del euskera, los textos largos comienzan a aparecer en el siglo XVI. Antes de ese siglo hay muy pocos textos y son de escasa longitud. Por tanto, la ayuda de la onomástica en esos siglos es fundamental, principalmente la de la toponimia.
En los últimos años la ETB, televisión pública vasca, ha realizado una serie documental, que frecuentemente presenta tesis novedosas, pero a veces, que una teoría sea nueva no implica que carezca de fallos.
Así, en el tercer documental de la segunda temporada de Una historia de vasconia, titulado Mitos y religión de los vascos, se ocupa sobre las lamias, seres mitológicos vascos, donde se trata sobre su fecha de aparición, más concretamente en el minuto 39:08:

El relato de Lamia tuvo que llegar muy tarde a Euskal Herria, solo podría conocerse bien a través de los sacerdotes vascos del periodo renacentista que lo estudiaron en universidades como Salamanca, a partir del siglo XV o el siglo XVI. Estos religiosos las leyeron y a su vuelta a casa las contaron a sus familias y a sus vecinos quienes las convirtieron en cuentos de miedo para educar a los niños. Y podríamos situar la difusión de Lamia aún más tarde, porque algún erudito, algún clérigo, Webster lo hizo con seguridad, pudo haber leído el poema titulado Lamia, escrito por el poeta romántico John Keats y publicado en 1820.
Por tanto, según los responsables del documental, el conocimiento sobre las lamias en territorio vasco empezaría en los siglos XV o XVI, o incluso se podría atrasar hasta el XIX.
Pero hay en testimonio toponímico, muy anterior a esas fechas, que mencionó Mitxelena en su Onomástica y población en el antiguo reino de Navarra:
Más aún, si nos fijamos en que el documento intermedio (36, 945) hace mención de illo fonte qui vocatur Lamiturri, también en Espinosa del Monte. Fonte corresponde con toda claridad a iturri, y las ‘fuentes de las lamias’, si no son una exclusiva vasca, han sido por lo menos corrientes allí donde han habitado gentes de esa lengua. Lamiategui se atestigua en Navarra, como ya he comentado en otros lugares, ya en el siglo XIII, por no hablar de testimonios modernos.
Por medio de este testimonio podemos saber que lejos del País Vasco, en el pueblo de Espinosa del Monte, en Burgos, en el siglo X había un topónimo llamado Lamiturri "fuente de la(s) lamia(s)". Y en Navarra, para el siglo XIII se conocía otro topónimo llamado Lamiategi "el lugar/casa de la lamia". Como estos topónimos son anteriores a la primera fecha de su documentación, es posible que la llegada de la lamia se pueda retrasar hasta el periodo romano, lo que significa que las lamias, contrariamente a los expresado en ese documental, en vez de tener 400 o 200 años, tendrían una antigüedad mucho mayor, que tal vez se acerce a los dos mil años.

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