martes, 23 de julio de 2019

El antropónimo Otsango

En el cartulario de San Millán de la Cogolla, año 952, doc. 64, se menciona a Osango. Alguna vez se ha pensado que podía ser un topónimo, pero hace tiempo, G. Lopez de Gereñuk, en su libro Toponimia alavesa: seguido de mortuorios o despoblados y pueblos alaveses cuando estudia los denominados "mortuorios", que serían los que actualmente conocemos como pueblos despoblados, expresa sus dudas:
"185. OSANGO. — No podemos asegurar que sea realmente un “mortuorio”, puesto que el único dato encontrado es de 1 de julio de 952, en que Diego Beilaz cede sus bienes a San Millán, y en ellos vemos citado, entre Anguella (despoblado) y Urbina, “Osango, cum casas, ecclesia et cum sua hereditate” (4, pág. 58). Llorente afirma que Orango es una variante del pueblo de Orenin, cuya situación queda bastante lejos de Anguella y Urbina".
Según el investigador Andres de Mañarikua, este Osango no sería un topónimo, sino un antropónimo, en su “Vizcaya, siglos VIII al XI. Los orígenes del señorio”, escibió lo siguiente:
"La donación de Diego Vélaz siempre hace preceder la preposición «in» al nombre del lugar en que se sitúan las personas o bienes donados: «In Alava... In Sancti Vicentii... In Anguella...» Y a continuación del topónimo, consigna el nombre de las personas donadas y sus bienes. En nuestro caso se prescinde de la partícula «in» y no se mencionaría ninguna persona. El diploma dice: «In Anguella tres casatos: Sancio, Tellu, Beila; Osango, cum casas, ecclesias et cum sua hereditate». Y ello nos induce a pensar que Osango no es nombre de lugar; sino de persona, residente en Anguella. Un siglo después (1053) encontramos el patronímico «Ossandoç», que supone el nombre de varon Ossando y es conocido el nombre vasco medieval de mujer Otsanda.
La misma razón nos hace pensar que Urrana, que ha sido identificado con Durana, mencionado por el documento de las rejas en Arrazua, no es en la donación de Diego Vélaz nombre de lugar, sino de persona, vecina de la villa de Ulibarri. Que tal nombre existiera lo prueba el documento fundacional de San Agustín (1053) que menciona a «Nunuto Miotaco ad una cum uxor sua Urrana»".
Otsango sería un hipocorístico del conocido antropónimo Otxoa, como Otsanko, pero si en este último el sufijo era -nko, el de Otsango seria una variante, -ngo. Es curioso como un mismo sufijo tiene diferentes variantes en pocos kilómetros, en La Rioja la forma arcaica, mientras que en Álava la moderna.
Sobre la grafía, lo único a mencionar sería la <s> que seguramente marcaría la pronunciación de lo que hoy escribimos como <ts>.

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